Para que la accesibilidad digital no sea subjetiva, necesitamos reglas claras. Aquí entran en juego las WCAG. Creadas por el W3C (el consorcio que regula los estándares de internet), las WCAG son el manual internacional que define los criterios técnicos para que un sitio web, un documento o una plataforma de aprendizaje sea verdaderamente inclusiva.
Los tres niveles de accesibilidad
Las pautas se miden en tres niveles: A (lo mínimo indispensable), AA (el estándar global y el nivel exigido por las leyes de la mayoría de los países) y AAA (el nivel de máxima accesibilidad).
Los 4 Principios Fundamentales
Perceptible
El concepto: La información y los componentes de la interfaz no pueden ser invisibles a todos los sentidos de la persona usuaria.
En la práctica: Proveer textos alternativos precisos para las imágenes, subtítulos para los videos y asegurar un contraste de color validado para personas con baja visión o daltonismo.
Operable
El concepto: La interfaz no puede exigir interacciones que el usuario no pueda realizar.
En la práctica: Garantizar que todo el sitio pueda navegarse usando exclusivamente el teclado (sin "trampas" de foco) y dar tiempo suficiente para leer o completar tareas, como en el caso de cuestionarios o formularios.
Comprensible
El concepto: Tanto la información como el funcionamiento de la web deben ser claros y lógicos.
En la práctica: Redactar en lenguaje claro, estructurar bien los encabezados y lograr que la navegación sea coherente y predecible en todas las páginas.
Robusta
El concepto: El contenido debe ser lo suficientemente sólido para ser interpretado por una gran variedad de tecnologías actuales y futuras.
En la práctica: Escribir un código HTML semántico y limpio para que los lectores de pantalla y otras tecnologías de asistencia puedan interactuar con la página sin errores.